EL PELIGRO DENTRO DE LA DEMOCRACIA: EFECTO CRUCIFIXIÓN
“La democracia es una desviación de
la república (politeia), pero es la menos mala de las desviaciones”.
Esta idea del pensador Aristóteles, desarrollada en su obra Política,
sugiere que la democracia no es el mejor de los sistemas políticos; sin
embargo, al compararla con la tiranía y la oligarquía, resulta ser la menos
defectuosa.
Es innegable que la democracia
presenta imperfecciones, como lo evidencian diversos países del mundo. Uno de
los mayores peligros que enfrenta es la manipulación. Por ello, lo que podría
hacerla menos defectuosa es una ciudadanía con una sólida base de pensamiento
crítico, sentido común y valores cimentados en el orden y la responsabilidad
compartida.
Un ejemplo histórico y simbólico del peligro de
la manipulación dentro de la democracia se encuentra en la crucifixión de
Jesús. Según la Biblia, Poncio Pilato, en honor a una tradición de la época,
pidió al pueblo que decidiera si liberaban a Jesús Barrabás o a Jesús, llamado
el Mesías. Sin embargo, “los jefes de los sacerdotes y los ancianos
convencieron a la multitud de que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte
de Jesús”. De este modo, la multitud favoreció al culpable mientras condenaba
al inocente, influenciada por quienes, movidos por la envidia, implantaron una
idea en la masa.
La manipulación fue tan poderosa que,
aun cuando Pilato preguntó: “¿Qué mal ha hecho?”, la multitud, eludiendo la
pregunta, respondía únicamente: “¡Crucifícalo!”.
Una idea malsana implantada en la
mayoría, o incluso en una minoría con poder, puede provocar que, en nombre de
la democracia, se cometan graves errores. Algunos pueden corregirse; otros,
difícilmente.
Por ello, es responsabilidad del ciudadano no actuar de forma irracional ni dejarse llevar abruptamente por la emoción al momento de elegir o tomar decisiones. Debe ser consciente, racional y reflexivo, sopesando sus valores al ejercer su derecho democrático, ya sea en las urnas o en otros espacios de participación. Solo así podrá tener la tranquilidad de haber actuado, en la medida de lo posible, sin ser manipulado, y asumir con responsabilidad las consecuencias de su decisión o de las ideas que apoya.
Por: Francisco Jiménez Barrios
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