¿No hay nada por fuera de la derecha y la izquierda en la democracia colombiana?
Esta
pregunta es sugestiva. No pretendo en este artículo llegar a una respuesta o
solución. Lo que busco es generar una reflexión para que cada ciudadano que lea
intente construir su posible respuesta.
En esta medida, resumidamente, voy a señalar algunas conclusiones a las que llega Alexis Tocqueville en su libro “La democracia en América”, que muy magistralmente el profesor Eduardo Nolla explica en una conferencia en el 2015, por medio de la fundación Juan March. En ella, se ilustra las disertaciones de Tocqueville que observa la democracia como problema; pero también vislumbra la democracia como solución. Estas ideas pueden ser útiles para entender nuestra realidad democrática panorámicamente desde el pasado hasta la actualidad, donde en años recientes está fuertemente enclavada en una lucha a muerte entre la izquierda y la derecha.
La democracia
Tocqueville afirma que la democracia es el peor y el mejor sistema político. Es decisión de los ciudadanos elegir en cuál de los dos modos quiere convivir.
Cuando la democracia es mala afecta la vida general de la gente.
En
la democracia debe haber constantemente pequeñas revoluciones para evitar las
grandes.
No
hay estabilidad en las democracias ni en la política, es una constante de todos
los días trabajar por mejorándola.
La democracia como problema
Ø En un sistema democrático donde la igualdad es más importante que la libertad es peligroso, lo que lo hace el peor de los escenarios.
El
dinero no hace posible la igualdad pura y plena en relación a la naturaleza
misma de la competitividad, aspiraciones individuales y la libertar de ser. La
homogeneidad de la igualdad impide el ejercicio pleno de la libertad.
Así
mismo, esa igualdad aleja las relaciones sociales auténticas, impone una misma
economía para todo, además, desaparece la política en su esencia.
Ø El
individualismo es malo para los sistemas democráticos, pues se pierde la
solidaridad por el otro. Las personas se le ve como producto, como objeto en pro del dinero.
No
es posible que, siendo todos los ciudadanos individualistas, reine la armonía.
Puesto que, el poder egoísta con base al dinero crea desventajas.
Ø La
presencia de la tiranía de las mayorías sesga el buen juicio para tomar
decisiones. Esto se relaciona con lo que se considera lo políticamente
correcto. Nadie se atreve a contradecir, porque se supone que a los que se les
dio el poder para tomar una decisión están en lo cierto, y, por tanto, es adecuado para todos.
La
democracia como solución
Ø
La asociación es la base
de la libertad.
Ø
Debe haber desigualdad en
pequeñas dosis: impide la imposición
Ø Pequeñas revoluciones
Ø
Dar espacio a la
circulación de ideas en la política para evitar la idealización
Ø
Buscar sitios o fuentes
fiables para buscar o generar soluciones
Ø
La religión es una buena
opción para crear estabilidad y para ayudar a pensar porque tienen una base
estable, pero las masas ideológicas se hacen peligrosas porque son inestables y
emocionales.
Ø
El poder político debe
ser central, el poder administrativo descentralizado.
Colombia
en el espejo de Tocqueville
Al
espectro del autor, diría que en Colombia no estamos en la mejor democracia aún.
No sé si en la peor. Pero lo seguro es que aún nos falta decidir en qué
democracia queremos seguir viviendo.
Por
otro lado, todos los ciudadanos, de algún modo, vivimos la afectación de
nuestra no buena democracia. Un sistema plagado de preventismo, amiguismos,
corrupción, obstrucciones administrativas, abandono; peleas y odios entre
bandos, sugiere que nuestra democracia colombiana afecta a varias personas en
su diario vivir de manera negativa.
No
hay estabilidad en la política en la democracia, dice el francés. Pero en
Colombia no fluye una inestabilidad naturalmente dialéctica como es de esperar
entre ciudadanos y políticos pensantes. Sino que se inclina muchas veces en una
inestabilidad basada en las pasiones, la irracionalidad, la terquedad, la violencia ideológica y las
oposiciones infundadas por perjudicar al enemigo. Es una inestabilidad
que no mira integralmente a Colombia para mejorarla para todos.
Sería
oportuno que, Colombia, y el mundo, sea sensato en establecer si la igualdad en
todos los aspectos de la vida es posible y sana. Esto partiendo que naturalmente
somos seres semejantes, pero desiguales dentro del género. Quizás es forzoso
que, en todos los aspectos de la vida social, cultural, económica, etc.,
queramos imponer la igualdad. Es importante reflexionar donde es netamente
esencial y necesaria, para evitar la dictatura de la homogeneidad.
En
Colombia, sufrimos la idea del individualismo feroz, enclavado en la economía,
y en otros aspectos de la vida. Es innegable que el individualismo afecta las
democracias del mundo. La pregunta es ¿la cura para el individualismo es la
igualdad, la equidad o la solidaridad? ¿es la solidaridad sinónimo de igualdad?
¿Debo destruir o lesionar la empresa privada para asegurar la igualdad y
solidaridad?
Independientemente
del poder político que gobierne, la tiranía es indeseable. Todo tirano, sea de
ideas x o y, no es viable para la sostenibilidad de un sistema democrático. Los
contrapesos, el cuestionamiento fundado y la autocrítica aleja potencialmente a
cualquier gobierno de perjudicar gravemente a algún sector social, económico o político;
aunque esto no evite la insatisfacción o algunos disgustos de parte de los que se alimentan del egoísmo, la terquedad, la insolidaridad, la maldad y la actitud soberbia.
Es
esencial entonces, que Colombia promueva y acepte la asociación, que es
donde la gente desde la libertad puede crear acuerdos; además de unirse para
contrarrestar abusos del sistema. Que se aplique la desigualdad en pequeñas dosis para impedir
la imposición de ciertos sectores perjudiciales o de grupos ilegales o
delincuenciales. No reprimir las pequeñas revoluciones que derivan de
algunas nuevas ideas (salvo las caprichosas e infundadas alimentadas desde las simples
emociones, primarios instintos y percepcioes reductivas) que pueden contribuir al crecimiento positivo del país. Dar espacio
a la circulación de ideas en la política para evitar la idealización de ciertos
políticos adictos al poder y a la fama. Buscar
sitios o fuentes fiables para buscar o generar soluciones, al momento de
tomar decisiones en temas coyunturales como la salud, educación, paz, entre
otros. Abrir a la religión espacio (como Estado
laico que somos) para que contribuyan a dar armonía dentro de la diferencia. Y
entender, de una vez por toda, que el poder político debe ser central, pero
el poder administrativo descentralizado, las regiones de Colombia es para
que sean, desde hace mucho tiempo, entidades autónomas en lo administrativo y económico como lo hace
España y otros países europeos que les ha resultado viable.
Llegado
a esta instancia pregunto, ¿Será que está formula de Tocqueville si nos
volvería una mejor democracia? ¿Será que el problema de nuestra democracia está
por encima de la lucha que actualmente libra la derecha y la izquierda? ¿Será que la pregunta del título de este
artículo es incorrecta? o tendría que reformularse así ¿Dentro la derecha o la
izquierda está la solución de vivir en una mejor democracia en Colombia?
De lo que, si soy consciente, y lo he aprendido con el autor, es que en esa mejor democracia nunca desaparecerá la inestabilidad política. Lo que espero de ella, es que se evite que la inestabilidad natural de la política no siga siendo causa de 50 años más de violencia y atraso social en algunas zonas del país.
Por: Mg. Francisco Javier Jiménez Barrios
Referencias
Fundación
Juan March. (30 de abril del 2015) Eduardo Nolla Conferencia Tocqueville
(I) [La democracia como problema] https://www.youtube.com/watch?v=HAsASKWy0BA&t=3284s&ab_channel=Fundaci%C3%B3nJuanMarch
Fundación
Juan March. (30 de abril del 2015) Eduardo Nolla Conferencia Tocqueville
(II) [La democracia como solución] https://www.youtube.com/watch?v=yqtRVxx3L_Q&t=2688s&ab_channel=Fundaci%C3%B3nJuanMarch


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