El ser humano en la altamar del lenguaje
La humanidad a través de
los tiempos ha incurrido en diversos cambios que la han afectado de tal manera
que las épocas o lapsos de tiempos fechados se les han postulado con nombres o
características propias. Por ello, la
historia nos habla de la edad antigua, la edad media o medieval, la modernidad
y la posmodernidad. Por consiguiente, es claro que cada época se ha movido por
un interés.
El surgimiento del
alfabeto motivó cambios fundamentales en la sabiduría, educación y democracia
en Grecia Antigua (Echeverría, 2003, p. 14), así se encamina el desarrollo de
otros intereses guías del mundo como la metafísica, el racionalismo,
positivismo de Comte, en fin, cambios y más cambios que influyen o han influido
todos los campos de la actividad humana para entender lo externo y lo interior.
Sin embargo, la
metafísica y la preponderancia de la razón sobre el lenguaje guiaba el
comprender, el interpretar, el crear, el entender la vida y el ser humano en sí
mismo (2003, pp. 16-17). De modo que, en
el proceso de reflexiones, críticas y proposiciones por parte de filósofos
entre los que se destacaron Heidegger, Wittgenstein y Nietzsche da lugar al
umbral de una ontología del lenguaje, donde es el lenguaje, por fin, el
predominante para entender, comprender, interpretar y crear mundos y,
escrudiñar al ser humano. O sea, se entiende por fin que, si el ser humano es
lo importante, habría que comenzar a interpretarnos como seres lingüísticos, lo
que conlleva a interpretar al lenguaje como generativo y que los seres humanos
nos creamos y recreamos a través de éste. Así pues, hay que ser conscientes de que el
ser humano es lenguaje y acción.
Siguiendo las ideas
anteriores, sería fundamental enunciar que el lenguaje sería el ser mismo y el
ser mismo sería el lenguaje.
Wittgenstein o el segundo Wittgenstein como suelen llamar, en su trabajo
Investigaciones filosóficas expuso
que el lenguaje es vehículo de pensamiento. Tal afirmación quiere decir que,
hay que analizar el lenguaje con que se ha expresado una idea para entenderla. Un pensamiento no determina el lenguaje, el lenguaje
es un vehículo; por tanto, debe mirarse las unidades mínimas de “cómo” se
expresa el ser humano, porque “la experiencia de la existencia, se realiza
desde el lenguaje” (2003, p.21). De modo que, nuestra cotidianidad es un constante
lenguaje, es decir actos lingüísticos y no lingüísticos desde donde se generan
problemas, conflictos, riñas, soluciones, etc.
La idea de la ontología
del lenguaje a transversalizado todos los campos desde el derecho hasta la
literatura. Por ejemplo, el derecho en la teoría de la interpretación, se manejó
antes de la mitad del siglo XIX, que el operador jurídico tenía que interpretar
la norma tratando de extraer el pensamiento del legislador. Actualmente, antes
de mirar el pensamiento del legislativo
se observa es el lenguaje, en
este caso, las unidades lingüísticas y las contextuales para entender lo que ha
querido regular el legislativo.
Por los lados de la
literatura, por ejemplo, se han dado “acciones” que han cambiado el curso de la
historia. Rubén Darío a través del lenguaje (poético) hizo posible que América conquistara
a Europa y a España principalmente (Valverde, 1986, p.144). Cambió la acción y
la actitud de los pensadores e intelectuales de este mundo sur americano y
centro americano. Es decir, generó cambio.
Generó un nuevo ser
americano. ¿A través de qué? Echeverría nos ayuda a responder: “la realidad no
siempre precede al lenguaje, éste también precede la realidad” (2003, p. 22). Con
esta idea no sería ufano decir que, Darío entendió que la realidad no siempre
tenía que ser que España conquistó a América, sino que América podía (y pudo)
conquistar a Europa del modo cultural; así pues, precedió desde su lenguaje
poético esta realidad histórica hasta generar otra nueva historia.
En suma, considero
afortunada la teoría de la Ontología del
lenguaje, en cuanto a que nos ha ayudado en el avance de tener consciencia,
desde todos los ámbitos de la existencia, que el lenguaje sería el vehículo por
donde vamos los seres humanos durante la vida. Lo que somos, lo que pensamos,
lo que percibimos, lo que nos molesta, cómo juzgamos, nuestros sistemas, etc.
se revelan en lenguaje: Nuestro vestir, nuestro comer, nuestra costumbre, nuestra
visión de mundo, nuestra proyección física, moral y espiritual sería lenguaje.
Nuestro ser lo publicamos y lo exteriorizamos por el lenguaje lingüístico y no lingüístico. Constantemente estamos untados de lenguaje. Que mejor que finalizar con palabras del poeta libanes Khalil Gibran diciendo: “Existen aquellos que hablan y, sin conocimiento ni presciencia, revelan una verdad que ellos mismos no comprenden” (s/f, p.70-71).
Por: Francisco Jiménez Barrios
REFERENCIA
DE LECTURAS
Echeverría,
Rafael. (2003). Ontología del lenguaje. Ed.
J-C Sáez. En: file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/ontologia%20del%20lenguaje%20echeverria%20pdf%20(1).pdf
Gibrar, Kalil (s/f). El profeta. Ed. Asociación Colombiana de la Industria Editorial.
Valverde, José M. (1986) Historia de la literatura universal. Ed.
Planeta.

Comentarios
Publicar un comentario