POLÍTICOS INTELIGENTES, PERO POCO SABIOS
"Bienaventurado el hombre que halla la
sabiduría, y que adquiere entendimiento.
Proverbios 3:13:
La
política nunca estará desligada de las sociedades. Es por naturaleza, la política,
el acto de organización e interacción humana. Somo animales políticos, decía Aristóteles.
El mismo Jesús se relacionó con la política de su época; tanto que por causa de
un sector político- religioso fue crucificado siendo inocente. De modo que, los actores políticos siempre van
a tener presencia en nuestras vidas. Se podría decir que hay talentos políticos.
Esas personas que tienen la habilidad de guiar, liderar y entusiasmar a masas
de gentes para llevar a cabo acciones en una comunidad.
Sin
embargo, todo lo humano es hermoso, y en ambivalencia, también imperfecto. Podemos
decir entonces que hay buenos políticos y malos políticos. Hay políticos inteligentes
y políticos poco inteligentes. Y existen políticos inteligentes, pero poco
sabios. En esto último quiero enfocarme. Usted lector saque sus conclusiones.
Hoy
en Colombia tenemos políticos con magister y doctorados en las mejores
universidades nacionales e internacionales. Tienen una inteligencia abrumadora,
sin embargo, al momento de manejar al país se muestran poco sabios. Miremos
unos principios y comparemos con la realidad.
“El que
refrena su lengua protege su vida,
pero el ligero de labios provoca su ruina”
(Prov13:3:)
El
presidente Gustavo Petro, por ejemplo, poco sabe aplicar este principio de sabiduría.
No está mal que haga denuncias de corrupción e informe al pueblo de los
pormenores de la dinámica administrativa de su programa de gobierno. No obstante,
también se ha evidenciado que en sus discursos y en los Consejos de ministros
habla un poco de más de lo que debe, cayendo en yerros con repercusiones políticas
nacionales e internacionales. La asertividad es importante en el escenario político.
El presidente debe aprender a serlo. No de gratis sus asesores le solicitaron o
le han aconsejado moderar el lenguaje. En política es importante saber decir,
cuándo decirlo y en qué espacios decirlo.
¡Ojo!,
algunos actores de la oposición también caen en esto como lo hace muchas veces
los senadores Paloma Valencia, Polo Polo y Cabal. Que dicen más de lo que deben
expresar; provocando que el mismo expresidente Álvaro Uribe Vélez deba entrar a
corregir esos yerros desastrosos, como cuándo en una gira política en el
interior del país usaron los términos motosierra y destilaron odios hacia el
gremio del magisterio. Por eso recordemos: “el que mucho habla, mucha yerra” (Prov.
10:19).
“Si un reino está dividido contra sí mismo, tal
reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma,
tal casa no puede permanecer”. (Marcos. 3:24-25)
Este
es otro principio que nuestros políticos cultos e inteligentes no aplican. Dentro
de los discursos diarios del oficialismo y la oposición destila una tendencia a
una disputa destructiva y no constructiva. Cada discurso de lado y lado generan
divisiones preocupantes, donde parece que todo empresario es sinónimo de esclavista;
y todo trabajador o pobre es enemigo potencial de la riqueza; por tanto, un
potencial comunista -mamerto. Tal lenguaje y actitud poca sabia está socavando el
orden justo, la paz y la solidaridad dentro de Colombia.
No
se puede negar que hay actos de desigualdad e inequidad en la sociedad. Sin
embargo, parece que nuestros políticos más que buscar acuerdos y conciliaciones
sensatas, buscan es aplastar al otro. Tales actitudes se han evidenciado en el
senador Efraín Cepeda en lo relacionado con tramite de ciertas leyes; pero por
parte del gobierno también se han visto actitudes de imposición frente a
algunas decisiones como el caso de los pasaportes.
Nuestros
administradores legislativos, ejecutivos y judiciales deben entender que “la
respuesta amable calma el enejo, pero la agresiva leña al fuego” (Prov. 15:1.).
Necesitamos
más sabiduría que inteligencia en el sentido estricto y frio. Necesitamos políticos
que no estén pensando llegar al poder para generar venganzas y para alimentar
su ego. No necesitamos políticos fantasiosos y ególatras; no necesitamos políticos
que creen que con sólo bala y rejo cambia Colombia. Necesitamos políticos capaces
de saber cuándo y cómo usar las fuerzas del Estado sobre los delincuentes
enemigos de la paz y la reconciliación. Necesitamos políticos que busquen equilibrar
la justicia y el orden justo. Pero para ello de vemos ser electores sabios en
el momento de saber elegir nuestros administradores. Porque es mejor que un político
meta la pata, en vez de que meta la mano como dijo algún día Semper Ospino.
Dios quiera y logremos independizarnos del odio, los resentimientos y la violencia mutua que nos ciega la sabiduría, porque con la inteligencia se ha demostrado que no se ha podido.
Mg.
Francisco Jiménez Barrios.

Comentarios
Publicar un comentario