Entorno escolar: sobrecargados, incomunicados y estudiantes que no usan el pensamiento
Sobrecargados
Conversando con
varios colegas y amigos docentes que trabajan en distintos departamentos del
país sobre el entorno escolar, coincidían en que se sienten sobrecargados en las escuelas. Planeación, actividades extracurriculares, centro de interés,
proyectos institucionales, proyectos transversales, programas específicos de
los entes territoriales, actos cívicos, PIAR, DUA, evaluaciones,
recuperaciones, nivelaciones, controles de disciplina, dirección de aula, etc. Sin
olvidar que muchas de estas acciones, en ocasiones se solicitan con tiempos muy
cortos o sin la debida organización. Si
bien cada una de las actividades son funciones inmersas en Manual de la
profesión docente, en la forma cómo se aplican en la cotidianidad escolar están
creando una sobrecarga que está disminuyendo la calidad de vida de los maestros y la calidad educativa.
En efecto, no me
es extraño que varios docentes, tengan sentimientos de
cambiar de profesión o presentarse a otros concursos. Y el problema no es que se quiera dejar de trabajar, sino buscar un entorno de trabajo
más acorde a la calidad de vida, es decir, que no ponga en riesgo la salud y el
bienestar integral.
Una docente del Atlántico (que personalmente me consta que es muy comprometida con su trabajo) me planteaba que se sentía abrumada de vivir a diario las exigencias de los directivos en su labor, pero sin brindarles las herramientas mínimas para poder lograrlas con menos penumbras. Además, “ni los pelaos ni los padres demuestran compromiso”. “La verdad es que hay días en que no quiero ir a trabajar. Y para colmo el bienestar del profesor es lo que menos importa”. Unido a esto, otras profesoras de Córdoba, de una misma escuela, expresaban que querian migrar a otra escuela porque donde estaban el ambiente y la dinámica de trabajo es insoportable.
Esto me lleva a preguntarme ¿por qué varias de nuestras escuelas públicas se han convertido en espacios incomodos e insoportables? ¿Hasta qué punto la escuela pública la hemos sobrecargado con responsabilidades propias de la familia y la sociedad misma, tanto que el maestro se sobrecarga de toda esa emocionalidad? ¿hasta dónde el Estado ha preparado eficientemente a la escuela pública para que los programas de inclusión sean más pertinentes y eficaces a las necesidades propias que requiere esa población, sin debilitar y agotar el recurso humano docente? ¿le estamos exigiendo a la docencia del ámbito público que afronte los retos del siglo XXI con la misma planta físicas del siglo XX; y con deficiente inversión en recursos financieros que se usaban para la tan criticada educación tradicional? ¿un docente para ser considerado funcional y excelente tiene que sacar de sus recursos para solventar lo que no le ofrece la escuela , y así poder cumplir los propósitos de su trabajo y asignatura?
Esta última pregunta me inquieta porque existen escuelas publicas que en la actualidad cuentan con sólo un video beam mientras
que los estudiantes se están enfrentando fuera de la escuela a la IA. Por mucha
didáctica que tenga el docente no se puede enseñar significativamente de IA y computación con
manualidades y materiales reciclables.
De modo que, hoy
tenemos un gran porcentaje de excelentes profesores sobrecargados que están
experimentando el agobio y del desanimo por las múltiples exigencias que se les
solicitan sin consideración de manejo de tiempos; sin ofrecerles recursos materiales-tecnológicos y sin una planificación operativa
adecuada.
(Sin embargo, no
hay que olvidar que existen docentes ni ni, que evaden sus obligaciones a causa de la
irresponsabilidad y nunca le es suficiente nada. Ya esto es otra discusión).
Ahora bien, de
esta sobrecarga no se escapan, en varias ocasiones, ni los directivos docentes.
Entonces continuo indagando ¿en las escuelas públicas por hacer más, se está haciendo menos y con
poca calidad? O ¿estamos ante un gremio docente quejoso que no le asiste la razón
de sentirse abrumados por el sistema? ¿el Estado nos ha inmersos en una educación de
diligenciamiento de formatos, más que en una educación integral que aporta realmente
a docentes y a estudiantes en calidad? ¿Hay redundancia de programas instucionales y gubernamentales que en el fondo persiguen los mismo , pero entre uno y otro han saturado a la escuela, llevando la peor parte el maestro de aula y los discentes?
Incomunicados:
favorecimiento a la indisciplina y debilitamiento del trabajo en equipo
La comunicación en
una organización es clave para el éxito operativo. Si están desconectados en el hilo informativo eficiente y asertivo directivos – docentes; docentes -
docentes y acudientes-escuela la única favorecida es la indisciplina, y el
trabajo en equipo se debilita.
Cuando los estudiantes notan que sus tutores no coinciden en el respeto por las reglas escolares, exigencias disciplinarias, en conductas simples como el cuidado del salón; o la falta de coordinación en sanciones impuestas, concluyen directa o indirectamente que no debe respetar el orden porque no existe.
Por ello, entre otras causas, varias escuelas sufren problemas disciplinarios, puesto que, los estudiantes no ven coherencia entre lo que debe ser y el ser. Y el primer ejemplo que observan son a sus directivos y docentes. Una auténtica comunicación en todos los ámbitos de la escuela es clave para que el estudiante vea un derrotero claro de congruencia.
Por otra parte, el
reflejo del debilitamiento del trabajo en equipo por falta de fluidez y
asertividad comunicativa genera trabajo forzoso. En
algunas instituciones es común que se asignen trabajos grupales sin previa
notificación, y sin una planeación, incentivando la improvisación y la acumulación. Tal fenómeno crea sobrecargas innecesarias tanto para directivos y
docentes; y en ocasiones para los estudiantes.
Tal asunto va
minando las relaciones humanas laborales en el equipo, puesto que, nace
la desconfianza, la rencilla, las insatisfacciones y se comienza a percibir las
pugnas porque las cosas no se dicen con tiempo o no se hacen con tiempo racional y proposicional.
En este aparte,
también los docentes tienen cuota de responsabilidad porque muchas veces por su
poca recepción a las ordenes o indicaciones en los tiempos razonables
establecidos los incumplen y se genera el cúmulo de trabajo.
Por ello, tener la
disposición comunicativa tanto en directivos como docentes es primordial para
que se evidencie armonía en las labores, y en el entorno. Una escuela que
no se comunica bien cojea y prima la ambientación guerrerista y defensiva.
El neurólogo
Rodolfo Llinás, en una revista dada a la revista SEMANA.com hace varios años,
planteaba que muchos seres humanos no saben que tienen cerebro. Esto haciendo
referencia a la poca consciencia que tenemos de ejercitarlo, cuidarlo y usarlo.
“le hago pregunta a los niños y niñas, a veces sobre asunto de fácil deducción,
y no dicen nada. Se niegan a pensar. Quieren todo masticado”. Esta es la
experiencia que me cuenta una compañera que imparte clase en los grados
iniciales. Y estoy seguro que muchos de los maestros, tanto en primaria y secundaria,
se han encontrado en alguna ocasión en esta situación.
La base de la política de 0 a Siempre, es que en los primeros 6 años de vida un ser humano absorbe información de manera instantánea e inconsciente.
He aquí parte del detalle, estamos
frente a generaciones que se están formando con exposición excesiva en las pantallas abusando de los videos cortos, lo cual está impidiendo su desarrollo adecuado
del cerebro (la atención), específicamente del segmento prefrontal. “El uso adictivo de celular está asociado con
riesgos para la salud mental y el aprendizaje”, expresa Camilo Camargo.
Yuval Noah Harari,
en su libro De animales a dioses, expresa que “los humanos salen del
seno materno como el vidrio fundido sale del horno. Pueden ser retorcidos, estirados
y moldeados con un sorprendente grado de libertad. Esta es la razón por la que
en la actualidad podemos educar a nuestros hijos para que se conviertan en cristianos
o budistas, capitalistas o socialistas”(2023, p.23). Varios hogares, de manera inconsciente
y conscientemente, están enviando a la escuela un estudiante moldeando bajo
actitudes, valores y bases que perjudica su disposición para pensar, querer
estudiar o encontrarle sentido a la escuela. La gran lucha de nosotros los
maestros es remodelar a ese infante u adolescente. Pero muchas veces ese intento es frustrante y estresante porque “para criar a los niños requería ayuda
constante de otros miembros de la familia y los vecinos. Para criar un humano hace
falta una tribu” (Yuval Noah Harari, 2023, p.22).
Un gran porcentaje
de los estudiantes de la escuela pública se encuentra en constante
contradicciones o confusiones. La escuela le dice que lea, cuando ese
estudiante en su hogar nunca se le invitó a leer. La escuela le dice que debe
respetar, cuando en la casa nadie se respeta. La escuela le dice que piense,
cuando en su entorno y su hogar constantemente se toman malas decisiones porque
nadie piensa o poco lo hacen. Entonces está bombardeado de violencia, rencilla,
embarazos prematuros, bajos índices de lectura y excesivas horas de pantalla
diarias que de no parar, un joven estaría empleando un el equivalente de 25 años
de su vida fundido por el celular (Camilo Camargo)
La gran lucha de
la escuela del siglo XXI es recuperar en las nuevas generaciones, el valor, el uso
y el ejercicio del pensamiento. Llevarlos a ser consciente que tienen cerebro. Sobre
todo, a los infantes y adolescentes que nos llegan a las escuelas públicas por ser más
vulnerables. Remodelarlos es la tarea principal, pero siendo conscientes que la casa y la tribu es importante para
lograrlo con más rapidez, solidez y éxito.
Breves conclusiones a las
cuales llego después de la antesala elucubración realizada:
1. Director (rector), coordinador (es) y los docentes de aula deben acordar metas de trabajo, dentro de sus funciones, partiendo de la racionalidad y proporcionalidad. No bajo la idea del desquite y animarversiones. O bajo la imposicion del yo soy el que mando.
2.
Los rectores y
administrativos en general deben buscar los canales más eficientes para que la comunicación
fluya con asertividad. La comunicación asertiva evita la sobrecarga laboral.
3.
Los docentes de aula deben
estar atentos y dispuestos a cumplir con el cronograma de trabajo establecido por
los directivos, luego de establecerlo con el principio de racionalidad y proporcionalidad.
4.
La escuela debe evitar en
lo posible trabajar desde la improvisación y el rapidismo sólo para cumplir de
forma y apariencia las obligaciones con los entes territoriales y el Ministerio
de Educación.
5.
Las escuelas deben
equilibrar el trabajo curricular con el extracurricular para no agotar su
recurso humano y desgastarlo. Recordemos que las escuelas tienen directivos
docentes y docentes de aula, que también son padres de familia, hermanos, etc. Seres
humanos que tienen otros roles sociales.
6.
Los docentes de aula con
el hecho de estar constantemente frente a estudiantes de diversos niveles que
exigen mucha energía, los directivos deben ser consciente de ello para evitarles
sobrecargas innecesarias.
7. La escuela debe ser consciente que su servicio u obligación es de medio y no de resultado. Porque muchos factores que determinan el presente y futuro de un estudiante depende de muchas variantes externas a la escuela. Sin embargo, su obligación es demostrar que ejecuta todos los medios adecuados y el debido proceso en sus actuaciones académicas y disciplinarias. Ningún ser humano está obligado a cumplir con lo imposible como reza el principio general del derecho en Colombia.
8.
El reto de la escuela, en
todas sus áreas, es poner a pensar al estudiante. Para ello, leer, escribir a
mano, activar la escucha activa y hacer uso de la ética de la comunicación es esencial.
9.
La alianza escuela y
familia nunca en la historia ha sido tan necesaria como ahora, para educar a un
estudiante de escuela pública con eficiencia, sentido y calidad.
10. La
escuela debe priorizar por la salud de todos. Puesto que, el bienestar del
estudiante es tan valioso como la salud del docente y el directivo docente. Hay
que quitarnos la idea imaginaria que el docente aguanta todo porque su función social
es educar a la sociedad. La educación es responsabilidad repartida entre los
distintos estamentos de la sociedad, la escuela es un eslabón del complejo
engranaje.
Lecturas de referencia
Banco
Mundial (2019, 22 de enero). La crisis del
aprendizaje: estar en la escuela no es lo mismo que aprender. Recuperado
de Banco Mundial sitio web: https://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2019/01/22/pass-or-fail-how-can-the-world-do-its-homework
Camargo,
C. (28 de agosto del 2025) Menos pantallas, más humanidad: el verdadero efecto
en nuestras aulas. El Espectador.com https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/camilo-camargo/menos-pantallas-mas-humanidad-el-verdadero-efecto-en-nuestras-aulas/
Harari,
Y. N. (2014). Sapiens. De animales a dioses:
Una breve historia de la humanidad. Debate.

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